Caballero del ensueño, tengo plumas por espada, mi palabra es el alcázar de mi reino, la ilusión, mi romántica melena, asà lacia y mal peinada, es más bella que las trenzas enruladas de Ninón.
Me miró como al descuido, no dejó su blanca mano se estrechara con la mÃa, contagiándole calor. Él su smoking lo vestÃa, mi elegante primo hermano, y alejose avergonzado de su primo, el soñador.
El helado cierzo a ratos, arreciaba incompasivo, yo sentÃa frÃo adentro, frÃo afuera y todo asÃ. Y arrimándome a una puerta, rompà en llanto compulsivo y llorando como un niño, como un hombre maldecÃ.
Arquetipo inconfundible de tartufos que disfrazan con el corte irreprochable de algún smoking o frac. Tú eres, primo, el arquetipo: mis orgullos te rechazan, dejame con mis harapos, son más nobles que tu frac.